EL ARTE DE ROBAR: EL MEGANEGOCIO DE 270 MILLONES DE DÓLARES DE GE EN MASSACHUSETTS

Según un informe trimestral reciente, a GE le está yendo estupendamente bien, con $23 500 000 millones en pedidos e ingresos en el primer trimestre de 2016. De hecho, le ha ido tan bien que recompró  US $6 mil millones en acciones, al tiempo que también pagaba casi $2 mil millones en dividendos a sus accionistas.

Frente a este trimestre de insólitas ganancias, parece casi risible que la Mancomunidad de Massachusetts y la Ciudad de Boston, encabezadas por el gobernador Baker y el alcalde Walsh, se hayan comprometido a desembolsar más de $270 millones en recursos públicos por el lujo de mover unos cuantos centenares de trabajadores de cuello blanco al Distrito Portuario de Innovación de Boston.

Este súbito énfasis en atraer inversión económica es nuevo en el gobernador Baker, si se recuerda que justo el año pasado vetó rubros presupuestales de recursos para la educación temprana, la Universidad de Massachusetts, los tribunales, el turismo y programas culturales y gastos locales. Irónicamente, estas fueron muchas de las razones que citó GE para trasladarse de la adormilada y suburbana Fairfield, Connecticut, al puerto marino de moda.

Hace sólo un mes, las conclusiones de una auditoria a las Escuelas Públicas de Boston sugería que el distrito podría ahorrar hasta $85 millones de dólares anuales cerrando el 40% de sus escuelas. En otro momento esto hubiera parecido una idea descabellada, hasta que se toma en cuenta que las escuelas públicas de Boston enfrentan un déficit de $50 millones en el presupuesto de este año. No soy experto en ética, pero parecería que arrebatar a nuestros jóvenes sus oportunidades educaciones por una compañía multibillonaria es quizás lo más antiético que la mancomunidad posiblemente podría hacer.

Para agregar sal a la herida, el sitio Web de las Escuelas Públicas de Boston tiene en su página de inicio un hermoso video promocional donde un ejecutivo de la Fundación GE sostiene que crear la fuerza de trabajo para el mañana no comienza en la universidad sino que comienza con “tender la mano a la comunidad, empezando con los estudiantes, empezar una conversación con ellos”. Tal vez los ejecutivos deberían haber tenido una conversación con los estudiantes de las escuelas públicas de Boston, aunque dudo que les hubiera gustado lo que ellos tienen que decir. 

O quizás los ejecutivos podrían haber conversado con la población del occidente de Massachusetts donde el río Housatonic sigue contaminado y donde GE sigue defendiendo su derecho a no limpiar el desastre que ha creado.

Muchos en la gobernación de Massachusetts, en la alcaldía y en la prensa local extienden embelesados la alfombra roja a GE. Sin embargo, tanto dentro como fuera de la gobernación, crece una resistencia creciente que exige rendición de cuentas a nuestros líderes elegidos por el despilfarro de recursos públicos. La desafortunada realidad es que nuestros líderes continúan desfinanciando el futuro de la mancomunidad y de sus residentes. El invierno pasado, la ciudad se vio paralizada cuando MBTA cerró varias veces. Si bien nosotros no podemos controlar el tiempo, podemos mantener debidamente dotadas de personal las líneas T y el tren suburbano. Nuestro sistema de transito sigue desmoronándose ante nuestros ojos, y dudo que una junta burocrática de manejo fiscal vaya a resolver estos problemas, pero un presupuesto dedicado y capital significativo en el presupuesto sí podrían. 

La semana pasada, el Senador del Estado Jamie Eldridge (@JamieEldridgeMA) propuso una enmienda al presupuesto del senado (ECO 836), respaldada por los senadores Barbara L’Italien y Mark Montigny, que requeriría que cualquier municipalidad que ofrezca incentivos masivos a corporaciones también debe destinar el 5% del gasto total para el propósito de ofrecer vivienda costeable en la región. Si bien aplaudimos a los valientes legisladores que han propuesto esta sugerencia, nos decepciona la falta de apoyo que se ofrece a los representantes de comunidades afectadas por la crisis de vivienda costeable, cinco por ciento no es mucho, pero ayudaría, dado que desesperadamente se necesita.

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