El Rostro Femenino de la Migración
Por: Patricia Montes
Presidente de Junta Directiva de Centro Presente
Haciendo una breve cronología del camino que tienen que recorrer millones de
mujeres inmigrantes latinoamericanas y caribeñas en su búsqueda por una vida
mejor para ellas y sus familias, podemos comenzar planteándonos las
siguientes preguntas. ¿Bajo que circunstancias las mujeres campesinas pasan
a ser obreras de los grandes centros industriales y cómo luego se convierten
en mujeres migrantes? Una vez que estas mujeres deciden migrar de sus países
de origen ¿Qué se encuentran en el camino y cómo son recibidas en los países
de destino?
Gran parte de estas mujeres y sus familias están concentradas en áreas
rurales, con muy poco acceso a servicios básicos, donde su manutención
depende de la incipiente agricultura de consumo y subsistencia. Estamos
hablando de mujeres que para comenzar enfrentan solas las responsabilidades
familiares, debido a que sus compañeros ya han migrado. Bajo estas
circunstancias muchas mujeres deciden migrar del campo a la ciudad en busca
de mejores oportunidades. Ellas buscan estas oportunidades en los grandes
centros industriales o sea las famosas maquilas.
¿Qué se encuentran estas mujeres en estos centros maquileros que ofrecen
progreso y trabajo a manos llenas? La repuesta es muy sencilla, reciben
salarios precarios, no tienen derecho a organizarse para defender sus
derechos laborales, son objeto de explotación y en muchos casos sometidas al
acoso sexual. Es necesario destacar que el componente mayoritario de la
fuerza laboral de las maquilas es femenino.
Las maquilas cobraron auge en América Latina en la década de los 90s, con la
liberalización del comercio internacional y la mundialización de la
economía. En un contexto de fuerte competencia, las transnacionales buscaron
rebajar al máximo los costos de producción por la vía de trasladar las
actividades productivas de los países industrializados a los países pobres,
en busca de mano de obra barata explotable.
Según las estadísticas la mayoría de los 1.500 millones de personas que
viven con 1 dólar o menos al día son mujeres. En el caso particular de
Honduras por ejemplo, existen cerca de siete millones de habitantes, de los
cuales el 50.6% son mujeres; según el último informe del Banco Mundial 7 de
cada 10 mujeres viven con menos de 2 dólares diarios. Este patrón de pobreza
es similar en el resto de países centroamericanos. Frente a esto, las
administraciones gubernamentales centroamericanas, han impulsado el fomento
de la industria de la maquila, dentro de sus políticas de reducción a la
pobreza.
¿La pregunta es si realmente la llegada de estas grandes compañías está
reduciendo la pobreza en América Latina? No hay duda que estas generan
divisas, pero este dinero queda concentrado en muy pocas manos. Los mismos
de siempre, grandes empresarios locales, y los accionistas transnacionales.
Al verse explotadas muchas mujeres deciden migrar nuevamente, esta vez fuera
de su país, su destino EEUU. En la mayoría de los casos las mujeres migran
de manera indocumentada, puesto que la política migratoria actual no ofrece
mecanismos legales, seguros y ordenados para que estas mujeres puedan salir
de sus países de origen. Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas,
las mujeres constituyen casi la mitad de todos los migrantes
internacionales, es decir el 49,6%.
¿Qué se encuentran en el camino y cómo son recibidas en los países
receptores de la migración? En su travesía muchas mujeres se ven forzadas al
trabajo sexual. La Organización Internacional del Trabajo (OIT), estima que
cada año hay entre 600.000 y 800.000 mujeres, hombres y niños que son objeto
de trata a través de fronteras internacionales; de ellos, un 80% son mujeres
y niñas. Asimismo, realizan tareas domésticas no legisladas, trabajan en
fábricas en donde se las explota, tienen que cruzar fronteras altamente
peligrosas y militarizadas donde la gran mayoría es objeto de abusos
sexuales y asaltos, todo esto sin contar las que encuentran la muerte en el
camino.
¿Qué pasa una vez que llegan al país de destino?
La mujer es altamente vulnerable a la aplicación de políticas
antiemigrantes. Ellas enfrentan muchos desafíos: la enorme barrera del
idioma, explotación laboral y el sufrimiento humano de la separación
familiar. En los EE.UU. la mujer es una víctima más de la aplicación de una
política migratoria obsoleta. La política migratoria estadounidense es
presentada por el gobierno de los EEUU, dentro de un marco de "seguridad
nacional". Esta política está cimentada en fuertes sentimientos de xenofobia
y discriminación incrementados por el alto grado de desconocimiento sobre la
comunidad inmigrante y las verdaderas razones que esta tiene para inmigrar.
La política migratoria actual se caracteriza por la criminalización del ser
humano, militarización de fronteras, construcción de muros, redadas y
detenciones.
Es urgente un cambio de dirección en el debate migratorio y la aprobación de
una verdadera reforma a la política migratoria de los EE.UU. Es preciso
revisar las políticas de migración desde una perspectiva de género y
derechos humanos.
De igual manera es necesario un cambio en la política económica que
actualmente se está implementando en la región Latinoamericana y Caribeña.
Según la Comisión Económica para América Latina y El caribe (CEPAL), América
Latina y el Caribe es la región más desigual del mundo. Tanto por sus
diferencias económicas como por su género, el lugar de residencia y la
etnia. En América Latina y el Caribe hay 208 millones de pobres, 80
millones están en situación de pobreza extrema. En los últimos años ha
habido una leve reducción del número de pobres. Paradójicamente una de las
causas en la reducción del número de pobres es la incidencia de las remesas
de los inmigrantes. Finalizamos diciendo que es necesario acentuar que el
sufrimiento causado por políticas económicas y migratorias injustas no es
exclusivo de la mujer. |